Decepciones del 2017

Este año me propuse tener diversas metas en cuanto a la lectura se refiere, y si bien he leído algunos libros que sin duda estarán entre mis favoritos del año, también me he encontrado con libros que terminaron siendo decepcionantes respecto a las expectativas que podía haber llegado a tener sobre ellos.

IMG_20170207_163730_742Una de estas lecturas más decepcionantes en lo que va del año es sin dudas El niño con el pijama de rayas, de John Boyne. Si bien por un lado entiendo que sea un libro destinado a lectores mucho más jóvenes -puede ser considerado infantil o middle grade-, y por lo tanto es bastante complicado contar una historia ambientada en medio de la Alemania Nazi de la Segunda Guerra Mundial, no creo que la forma en que esta historia está contada sea la manera más correcta de hacerlo. En pocas palabras, el libro narra la historia de Bruno, un joven de 9 años de edad cuya familia debe mudarse a “Auchviz” -así es como lo pronuncia el personaje de Bruno- debido al trabajo de comandante de su padre, y una vez que se encuentra en su nueva casa, Bruno conoce al joven Schmuel, un niño judío de 9 años que se encuentra prisionero en el campo de concentración. Durante toda la historia vemos cómo la amistad entre Bruno y Schmuel va creciendo y se ve puesta a prueba constantemente debido a que son dos personas en los bandos opuestos de esta guerra.

Ahora bien, la historia es bastante deprimente y triste teniendo en cuenta no sólo el contexto histórico en el que está ambientada, sino también por el final de la misma. Pero lo que más me molestó es la forma en que el autor narra esta etapa de la historia. Es imposible no ver las inexactitudes y errores que comete John Boyne en todo momento en el libro, para empezar por el hecho de que Bruno sea tan ignorante y ajeno a la guerra en la que está viviendo. Si bien sólo tiene 9 años el personaje, es imposible creer que UN HIJO DE UN COMANDANTE NAZI no tenga ni la menor idea de qué es una persona judía, de quién es Hitler, o de qué es lo que está sucediendo en medio de la guerra. Es sabido que a los niños los indoctrinaban desde pequeños con toda la propaganda nazi desde que iban a las escuelas, y más siendo hijo de alguien tan importante en las SS es imposible creer que Bruno fuera tan ignorante respecto a todo lo que estaba sucediendo a su alrededor. Las inexactitudes siguen cuando se describe el campo de concentración; otra vez, es imposible pensar que el campo pudiera no estar vigilado en toda su extensión por soldados con rifles, y más aún, sabiendo que los alambrados siempre estaban electrificados para impedir que los prisioneros se escapasen, es imposible pensar que Bruno y Schmuel pudieran, no sólo tocarlo sino hasta levantarlo para que Bruno pasase por debajo de él en una de las escenas.

En fin, son demasiadas las inexactitudes como para poder calificar este libro con más de 1 estrella, y entiendo que para un libro que está dirigido a lectores más chicos haya que adecuar los horrores que se vivieron durante esa época, pero de ahí a escribir algo tan inverosímil como esto, ya es demasiado. La verdad es que después de leerlo me quedó una sensación horrible, como si el libro fuera una falta de respeto total para todos aquellos que tuvieron que vivir literalmente el infierno que fue el Holocausto, y si bien puede que esa no haya sido la intención del autor, así es como lo interpreté yo.

22247695Y la segunda lectura decepcionante en lo que va del año tiene que ser para Stephanie Perkins sin duda alguna con Lola and The Boy Next Door. La verdad es que no creo que sus libros sean para mí en absoluto, lo cual me entristece porque siempre escuché comentarios positivos en booktube y goodreads sobre sus libros y en particular esta serie, sin embargo, sus libros nunca terminan de gustarme o de interesarme, si bien debo admitir que la historia de Lola es mucho más pasable que la de Anna. Si quieren leer más sobre mi opinión acerca de este libro les dejo aquí mi reseña en inglés la cual publiqué en Goodreads:

Lola and the boy next door tells the story of Lola, a seventeen year old girl who lives with her dads and has a more or less ordinary life, except for her 22 year old boyfriend -the rock star of a band-, Max. As expected, this relationship does not sit well with her dads, who though accepting of them, they have their reservations as to whether Max is the right guy for her to be with, mainly due to the age difference. All of this changes when Lola’s former neighbors come back to live to their house next door, and in comes the childhood crush and future love interest of the story, Cricket. The story then unfolds between unnecesarily constant drama created by our main protagonist Lola, and her unsuccessful attempts at trying to deny the obvious -that she still has feelings for Cricket-. If only all this drama and confusion could be cleared up by a simple task as having a conversation with the other person, but that would be asking too much. Sigh.

Maybe it’s me, that I’m already too old to be moved by this type of stories, or that I’m no longer able to “connect” with these younger characters, but damn if I failed at finding any sort of rationality to Lola’s character. Yet, I do have to admit that I found the main character to be much more likeable and nowhere near as annoying as Anna from the first book.

There were also a lot of very cringey moments and phrases regarding homosexuals -and the whole concept of masculinity v. femininity-, the typical phrases in YA of “not being like those other girls” (as if there would be something WRONG with being like other girls, whatever the hell that means) or the ones where characters “release a breath they didn’t know they were holding”, etc, etc.

But what really bugged me the most was how fucking influenced Lola could be. Like, I understand your friends and family not liking a boyfriend of yours, especially if this said boyfriend is older than you when you are still a teenager, but to have every single friend and relative fill her head with negative commentaries about her boyfriend ALL THE FREAKING TIME, or to try for her to dump his ass and be with Cricket instead is just over fucking reaching. I can understand them being worried about her and the person she is with, but at some point they need to take a step back and let her be; she is her own person capable of making her own decisions and being with whomever she wants to be, and it’s rude to be all the fucking time trying to influence on her feelings about Max. And it sucks that the majority of the plot line was Lola being given ideas as to why she should be with Cricket instead of Max, when at the beginning she was clearly in love and happy with her boyfriend, who was indeed caring and thoughtful of Lola and of what she needed. Yet, towards the end of the book, Max’s character is completely trashed obviously done so so that Lola would now have the perfect excuse to dump him and run to Cricket’s arms. It felt like the whole point of the book was people telling Lola how great Cricket would be for her and her being like “yeah, you are right, I should totally ditch my boyfriend, with whom I’ve been extremely happy so far, for this person you all seem to really like, and oh, what a coincidence, now my boyfriend is being a total dick; therefore, I finally have an excuse to end it”. It felt cheap, and horribly done in my opinion.

Y estas fueron las lecturas más decepcionantes en los pocos meses que van de este 2017, afortunadamente no fueron demasiados, y espero que continúe siendo así. Hasta el próximo posteo!

xo.

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