Anna and the french kiss

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“La Torre Eiffel, Amélie y un montón de reyes que se llaman Luis. Esto es todo lo que Anna conoce de Francia. Por eso, cuando sus padres le anuncian que pasará un año en un internado de París, la idea no acaba de convencerla.

Pero, en la Ciudad del Amor, conoce al chico ideal: Étienne St. Clair. Es listo, encantador y muy guapo. El único problema es que también tiene novia. ¿Conseguirá Anna el ansiado beso de su príncipe azul?
El humor y la tensión que se respiran página a página en el debut literario de Stephanie Perkins te atraparán y te llegarán al corazón”.

La trama del libro se basa en la historia de una adolescente llamada Anna cuyos padres han decidido que tiene que continuar su último año de secundario en un colegio pupilo en París, Francia sin ser consultada acerca de esto en absoluto, lo cual hace que nuestra protagonista se sienta un tanto irritada por esta decisión. Porque ¿qué adolescente querría ir a pasar un año entero, SOLA, en París sin la constante vigilancia de sus padres, no es cierto? Al parecer, y al contrario de lo que uno esperaría, a Anna no le agrada para nada esta idea ya que no quiere tener que dejar atrás a sus amistades y un posible novio potencial para tener que ir y soportar vivir en París. Dejando de lado este ridículo punto, una de las pocas cosas que sí logra muy bien hacer Stephanie Perkins es escribir sus personajes de una manera muy realística, si nos ponemos a pensar en cómo se comportan y piensan los adolescentes (y más si tomamos en cuenta que en el colegio están sin ningún tipo de supervisión por parte de sus padres). Ya dicho esto, podemos imaginarnos la cantidad de drama que contiene este libro y cada interacción entre los personajes.

Uno de mis mayores problemas con este libro fue el estilo de narración de la autora caracterizado por oraciones totalmente cortas, algunas sin sentido, ya que está narrado desde la perspectiva de Anna, una adolescente demasiado naive e ignorante plagada de indecisiones, por lo cual se tornó un poco bastante insoportable leerlo en la mayoría de las partes. Mientras esto puede ser del gusto de muchos lectores, debo admitir que no es la forma de narrar que más disfruto al leer. Anna desde el inicio es un personaje totalmente irritable y tan pero tan ignorante y falta de sentido común que en la mayor parte del libro me veía poniendo los ojos en blanco. Por momentos uno llega a olvidarse del hecho de que Anna tiene 17 AÑOS y no 12, no sólo por las decisiones estúpidas que toma sino también por lo inocente y terriblemente ignorante que resulta ser, como por ejemplo, que se muestre totalmente sorprendida por el hecho de que haya una decena de cines en París (ciudad conocidísima por el amor al cine, cultura, etc). Es como si los padres la hubieran enviado a la otra punta del mundo, a un país totalmente desconocido por el resto de los mortales. Con esto, Perkins crea nada menos que un personaje totalmente irreal. Anna tiene 17 años y aun así, no tiene ni la más mínima idea de París -una de las ciudades más famosas y turísticas de toda Europa y quizás, del mundo entero-. Y ni me hagan hablar sobre Étienne, el típico chico YA, perfecto, carismático, que tiene acento británico, pero tiene nombre francés y es ciudadano estadounidense. Sí, leíste bien. Todo eso que acabo de decir no hace más que completar el mayor cliché en la historia de los clichés de este tipo de libros.

Y luego tenemos la millonada de estereotipos a los que Perkins hace alusión a lo largo del libro. La interminable comparación entre estadounidenses y franceses y sus respectivas culturas ya roza lo absurdo. Una cosa es escribir sobre el shock cultural que puede provocar irse a vivir a otro país, a otro continente, con personas que puedan tener costumbres totalmente distintas, pero tampoco estamos hablando de una cultura RADICALMENTE diferente. Y si bien, lo que buscaba Perkins era mostrar esta diversidad cultural, más bien lo que pareció querer hacer fue despotricar a los estadounidenses y poner en un pedestal a los franceses, por alguna razón que ella sabrá.

Y luego llegamos al trope que más detesto en todo el género YA: la falta de autoestima que por lo general posee el personaje femenino, y cómo la milagrosa llegada del personaje masculino a la vida de ésta última hace que POR FIN descubra toda su belleza aparentemente invisible para ella hasta este punto en su vida. Creo que es uno de los tropes más utilizados y perversos que se usan en los libros YA, ya que no hacen más que perpetuar esta idea de que una mujer no puede tener un alta autoestima o no puede estar consciente de su propia belleza hasta que no llegue un hombre a su vida para decirle que en realidad sí es bella. Lo peor de todo es que este género es leído en su mayoría por adolescentes y jóvenes que pueden llegar a ver como algo normal que el hombre tenga que validar la belleza que una posea para que la mujer pueda ACEPTAR ese hecho.
Si bien este parece ser un tierno y adorable libro contemporáneo que cuenta la historia de una adolescente enviada a un lugar desconocido -París, ni más ni menos- en donde termina encontrando al amor de su vida, estas historias terminan siendo totalmente repetitivas e irreales.

La verdad es que esperaba muchísimo más de lo que me otorgó Anna and the French Kiss debido a todo el hype que esta trilogía recibió y sigue recibiendo de booktubers y bloggers, pero al parecer, éste no ha sido el libro para mí. Tan sólo se lleva dos estrellas.

xo
celeste.

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