Todo está apagado

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Y sí, después de una racha de 5 libros completamente intrigantes y de buenas calificaciones, tenía que llegar el desastre. Este libro que voy a reseñar es una desgracia tras otra por donde se lo vea.

IMG_qavf4nTodo está iluminado fue la obra debut de Jonathan Safran Foer, la cual ha sido críticamente aclamada como una de las mejores novelas de literatura contemporánea. La historia narra la aventura de JSF cuando inicia un viaje hacia Ucrania en busca de la mujer que salvó a su abuelo de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Tan sólo tiene un nombre, Augustine y unas fotos en las cuales supuestamente sale ella retratada. Con estas pruebas JSF emprende el viaje, luego de haber contratado los servicios de Alexander, otro de los personajes principales, un joven ucraniano que hará de traductor y guía en la búsqueda de esta mujer Augustine. La historia está narrada en capítulos cuyas voces narrativas pueden ser tres distintas. La primera, es la voz de JSF contando la historia de sus ancestros judíos en el shtetl que en ese entonces se llamaba Trachimbrod o Sofiowka, desde los años 1700 hasta los años de la guerra. La segunda voz es la de Alex escribiéndole cartas a JSF luego de finalizado el viaje realizado a Ucrania por éste último. Y finalmente tenemos la voz del mismo JSF narrando lo que va aconteciendo en el viaje a medida que va pasando en el tiempo presente. Si bien al comienzo del libro no lograba comprender qué era lo que pasaba, con tantos cambios de perspectivas, voces y demás, a medida que uno avanza en la lectura se va adaptando a esta manera peculiar de narrar la historia.

Mi primer problema viene por el hecho de que las historias en un comienzo no tienen ningún sentido, se siente como si uno estuviera leyendo tres libros distintos a la vez que nada tienen que ver el uno con el otro. Y por esto estuve casi cuatro veces a punto de abandonar el libro y no seguir leyéndolo de lo denso y aburrido que se tornaba este cambio constante de perspectivas, porque no sucedía nada, todo era confuso y sentía como si la historia no se dirigía hacia ningún lado. Debo admitir que recién al llegar casi a la mitad del libro fue cuando la historia fue tomando su rumbo y empezó a ponerse un poco interesante. Pero más allá de esto, este libro tiene muchos problemas que no me gustaría dejar de mencionar, o tratar por lo menos de explicar mi propia interpretación que tuve de este libro.

Comenzamos con algunos de los personajes nombrados a lo largo de la historia. El hecho de que JSF haya escrito la historia de su tatara tatara tatara abuela de una manera tan desgraciada, escribir el papel femenino de ella como alguien a quien solamente la veían los hombres mayores para poder “tenerla” para ellos,  hacer que la abusen sexualmente cuando solo era una joven, y luego hacer que sufra años de violencia física y psicológica por parte de su esposo a la temprana edad de 18 años me parece demasiado horrible. Es imposible sentir algún tipo de sentimiento positivo por los personajes de la historia, hayan existido en la realidad o no. Y después tenemos al abuelo de JSF. No sé cuántas páginas dedicó en el libro para relatar sobre las innumerables cantidades de relaciones sexuales que tuvo con las mujeres del pueblo en el que vivía. De nuevo, sean o no verdad estas historias, la verdad es que no me interesa en lo más mínimo tener que leer hojas y más hojas de relatos de cómo el abuelo mantenía relaciones sexuales con toda persona femenina que se le cruzaba en el camino. Todo esto no hace más que perpetuar la cosificación de la mujer que si bien, en esa época la gran mayoría de las mujeres no tenían otra opción más que la de ocupar el lugar de esposas serviles ante sus maridos, creo que no aporta nada en la historia la reiteración de los personajes femeninos como cosas que los hombres toman y hacen de ellas lo que se les canta las ganas. Y no sólo eso, sino que encima en la narrativa, JSF exime de culpa al abuelo de sus infidelidades al expresar que si bien “el abuelo tenía un amorío con la hermana de, nada más ni nada menos, su esposa, justo en el día de su boda (como para terminar de rematar lo desagradable de la situación), esto fue debido a una casualidad, ya que él nunca tuvo la opción de elegir -vaya a saber uno qué- o de ejercer control sobre sí mismo ya que TODO era en realidad causado por su brazo derecho inservible el cual no podía mover y el cual, según cuenta él, era la razón por la cual las mujeres lo seguían y querían acostarse con él. Sí. Esa es la explicación dada. En fin, la verdad es que ni siquiera tengo más palabras que agregar sobre esto ya que creo que habla por sí solo lo que acabo de expresar.

Otra cosa que me molestó bastante es el hecho de cómo utiliza erróneamente el término “gitano/a”, que como acabo de decir, está mal utilizado ya que es un término racista, y coincidentemente, su descripción y trato hacia el personaje romaní es totalmente despectivo y racista.

Si bien el libro tiene varios pasajes dignos de ser citados, Safran no presenta un estilo de escritura único o destacable que perdurará en mi memoria. Hacia el final del libro comienza a jugar con páginas enteras escritas sin ningún tipo de signos de puntuación cuando un personaje se encuentra narrando un emocionante y desgarrador relato sobre hechos que ocurrieron cuando los nazis invadieron los pueblos ucranianos, lo cual debo admitir que cumple con el hecho de incrementar la ansiedad y angustia que el lector puede sentir mientras va leyendo estos relatos conmovedores. Pero mas allá de esto, como ya dije, el estilo no deja ninguna impresión duradera en mi opinión.

Otro de mis mayores problemas con este libro es la cantidad de estereotipos que incorpora para crear a sus personajes. Y no es nada fácil hacer la vista gorda ante semejante problema ya que todo esto se ve reflejado en uno de los personajes principales de la historia, la del ucraniano Alexander, quien hace de traductor y guía de JSF durante su visita a Ucrania en la búsqueda de Augustine. Se representa a los ucranianos, o por lo menos a los personajes ucranianos presentes en el libro de una manera simplista, ignorantes, como si vivir en Europa del Este fuera vivir adentro de un tupper. Si bien podemos culpar a la guerra fría como la razón por la cual JSF escribiera los personajes de la manera ignorante en que los escribió, creo que a lo largo de toda la historia lo único que intenta hacer es obtener algún comic relief a costa de Alex. El hecho de que hable un inglés bastante rudimentario y básico, que confunda ciertas palabras, que no conozca las correctas colocaciones sólo sirven para entretener al lector, para intentar sacarle una carcajada a quien se encuentra leyendo, y sólo por el hecho de que Alex no sepa hablar inglés correctamente. Si bien esto puede estar utilizado de manera inocente y no pretender discriminar, creo que el hecho de que en la actualidad, a la gente que habla o sabe inglés como una segunda lengua se le ridiculice o se le señale la mala pronunciación, o la falta de fluidez en el habla, o de conocimiento exacto de la gramática o léxico, es totalmente discriminador el uso de esta característica para realizar humor. Y aun más, ya sea por la traducción al español o no, los chistes causados por estas malas elecciones de las palabras no logran reproducirse en la versión española como quizás lo hacen en la versión original en inglés, por lo que el lector sólo se encuentra leyendo en un español que usa frases o colocaciones que no existen, sin ningún rastro de humor en ellas.

Si bien el final de la historia fue emocionante y me dejó satisfecha, lamentablemente el resto del libro no me deja ninguna impresión positiva ni de la historia, ni del autor, por lo cual recibe tan sólo una estrella.

xo
Celeste.

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Post Mórtem – Patricia Cornwell

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Una de mis metas de 2017 en cuanto a la lectura es tratar de leer libros que estén fuera de lo que usualmente me inclino a leer. Post mórtem, de Patricia Cornwell, pertenece a un género que no es de mis favoritos ni de los que más me llama la atención -exceptuando a la trilogía Millennium-, y éste es el género policial. El libro tiene como protagonista a la médica Kay Scarpetta, residente de Virginia, EE.UU, y al parecer, una profesional excelente en su campo laboral. Todo comienza cuando en medio de la madrugada Kay recibe un llamado de un colega avisándole sobre un nuevo asesinato de una mujer. Y es que Scarpetta viene investigando un caso de un asesino serial al que ella misma denomina “nadie” -porque hasta el inicio del libro no saben absolutamente nada del asesino- que se dedica a abusar sexualmente de las víctimas femeninas y asesinarlas con un método bastante específico de tortura.

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Si bien el comienzo del libro se torna un tanto lento y denso, una vez que ya nos volcamos de lleno en la búsqueda e investigación del asesino uno no puede dejar de leerlo. Los capítulos, si bien no son ni largos ni cortos, suelen terminar en puntos bastantes críticos o dramáticos de la historia como para atrapar al lector para que lea el siguiente capítulo inmediatamente.

Y no sólo es el caso policial en sí lo que hace este libro tan interesante, sino el hecho de que la autora misma sea directora de Ciencia Forense Aplicada en EE.UU, por lo que desde que empezamos a leerlo podemos estar seguros de que sabe de lo que escribe. Y esto se ve reflejado por supuesto en su libro. Con una infinidad de detalles criminalísticos, descripciones de instrumentos utilizados por los forenses, detalles de los procesos llevados a cabo en la investigación de un caso de homicidio no hacen más que demostrar lo conocedora y experta que es en este ámbito de trabajo, lo cual le da una veracidad aún mayor a la historia. Si bien por ahí se me hizo un poco densa la forma en que la autora narra con tantos detalles, desde que comencé el libro me vi inmersa en la trama de la investigación, y cada capítulo que terminaba me daban ganas de continuar leyendo para saber qué cosas más podía deducir o descubrir Kay. Debo admitir que en ciertas ocasiones la utilización de tantas siglas o de nombres de procesos utilizados por los médicos forenses puede confundir al lector no especializado o conocedor de estos temas, como me pasó a mí.

La trama nunca deja de brindar suspenso y asombro al lector, sino más bien que ésto se ve incrementado a medida que nos acercamos hacia el final del libro. Si bien es muy común que en este tipo de género los autores vayan dejando pistas desparramadas a lo largo de toda la historia para que el lector se haga una propia idea de quién es el verdadero asesino, Cornwell en ningún momento deja al descubierto quién podría ser hasta que éste es revelado. No por nada la autora es una de las más aclamadas dentro del género policial-thriller en Estados Unidos, al punto de que hasta tuvo una aparición en un capítulo de la serie televisiva Criminal Minds.  Y es que su libro se lee como tal; como si uno estuviera viendo un largo capítulo de tantas de esas series policiales de detectives.

Tan sólo me queda recomendar este libro a todos aquellos amantes de las novelas policiales, o de las series similares a los temas tratados en estos libros. Todo aquel que quiera pasar el rato junto a una buena novela de intriga, sepa que en Post Mórtem va a encontrar una historia que lo va a tener con las narices en el libro hasta que llegue al final y pueda descubrirse la verdadera identidad del asesino. Cornwell no sólo logra crear una buena historia de suspenso en esta primera entrega de su saga, sino que también logra crear un personaje multidimensional en Kay que es fuerte, perseverante, que no le teme a nada, ni siquiera a las constantes críticas y  a los cuestionamientos realizados en su contra por ser una mujer en un espacio de trabajo mayoritariamente masculino. Por todo esto, este libro se lleva de mi 4 estrellas.

xo
Celeste.

Anna and the french kiss

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“La Torre Eiffel, Amélie y un montón de reyes que se llaman Luis. Esto es todo lo que Anna conoce de Francia. Por eso, cuando sus padres le anuncian que pasará un año en un internado de París, la idea no acaba de convencerla.

Pero, en la Ciudad del Amor, conoce al chico ideal: Étienne St. Clair. Es listo, encantador y muy guapo. El único problema es que también tiene novia. ¿Conseguirá Anna el ansiado beso de su príncipe azul?
El humor y la tensión que se respiran página a página en el debut literario de Stephanie Perkins te atraparán y te llegarán al corazón”.

La trama del libro se basa en la historia de una adolescente llamada Anna cuyos padres han decidido que tiene que continuar su último año de secundario en un colegio pupilo en París, Francia sin ser consultada acerca de esto en absoluto, lo cual hace que nuestra protagonista se sienta un tanto irritada por esta decisión. Porque ¿qué adolescente querría ir a pasar un año entero, SOLA, en París sin la constante vigilancia de sus padres, no es cierto? Al parecer, y al contrario de lo que uno esperaría, a Anna no le agrada para nada esta idea ya que no quiere tener que dejar atrás a sus amistades y un posible novio potencial para tener que ir y soportar vivir en París. Dejando de lado este ridículo punto, una de las pocas cosas que sí logra muy bien hacer Stephanie Perkins es escribir sus personajes de una manera muy realística, si nos ponemos a pensar en cómo se comportan y piensan los adolescentes (y más si tomamos en cuenta que en el colegio están sin ningún tipo de supervisión por parte de sus padres). Ya dicho esto, podemos imaginarnos la cantidad de drama que contiene este libro y cada interacción entre los personajes.

Uno de mis mayores problemas con este libro fue el estilo de narración de la autora caracterizado por oraciones totalmente cortas, algunas sin sentido, ya que está narrado desde la perspectiva de Anna, una adolescente demasiado naive e ignorante plagada de indecisiones, por lo cual se tornó un poco bastante insoportable leerlo en la mayoría de las partes. Mientras esto puede ser del gusto de muchos lectores, debo admitir que no es la forma de narrar que más disfruto al leer. Anna desde el inicio es un personaje totalmente irritable y tan pero tan ignorante y falta de sentido común que en la mayor parte del libro me veía poniendo los ojos en blanco. Por momentos uno llega a olvidarse del hecho de que Anna tiene 17 AÑOS y no 12, no sólo por las decisiones estúpidas que toma sino también por lo inocente y terriblemente ignorante que resulta ser, como por ejemplo, que se muestre totalmente sorprendida por el hecho de que haya una decena de cines en París (ciudad conocidísima por el amor al cine, cultura, etc). Es como si los padres la hubieran enviado a la otra punta del mundo, a un país totalmente desconocido por el resto de los mortales. Con esto, Perkins crea nada menos que un personaje totalmente irreal. Anna tiene 17 años y aun así, no tiene ni la más mínima idea de París -una de las ciudades más famosas y turísticas de toda Europa y quizás, del mundo entero-. Y ni me hagan hablar sobre Étienne, el típico chico YA, perfecto, carismático, que tiene acento británico, pero tiene nombre francés y es ciudadano estadounidense. Sí, leíste bien. Todo eso que acabo de decir no hace más que completar el mayor cliché en la historia de los clichés de este tipo de libros.

Y luego tenemos la millonada de estereotipos a los que Perkins hace alusión a lo largo del libro. La interminable comparación entre estadounidenses y franceses y sus respectivas culturas ya roza lo absurdo. Una cosa es escribir sobre el shock cultural que puede provocar irse a vivir a otro país, a otro continente, con personas que puedan tener costumbres totalmente distintas, pero tampoco estamos hablando de una cultura RADICALMENTE diferente. Y si bien, lo que buscaba Perkins era mostrar esta diversidad cultural, más bien lo que pareció querer hacer fue despotricar a los estadounidenses y poner en un pedestal a los franceses, por alguna razón que ella sabrá.

Y luego llegamos al trope que más detesto en todo el género YA: la falta de autoestima que por lo general posee el personaje femenino, y cómo la milagrosa llegada del personaje masculino a la vida de ésta última hace que POR FIN descubra toda su belleza aparentemente invisible para ella hasta este punto en su vida. Creo que es uno de los tropes más utilizados y perversos que se usan en los libros YA, ya que no hacen más que perpetuar esta idea de que una mujer no puede tener un alta autoestima o no puede estar consciente de su propia belleza hasta que no llegue un hombre a su vida para decirle que en realidad sí es bella. Lo peor de todo es que este género es leído en su mayoría por adolescentes y jóvenes que pueden llegar a ver como algo normal que el hombre tenga que validar la belleza que una posea para que la mujer pueda ACEPTAR ese hecho.
Si bien este parece ser un tierno y adorable libro contemporáneo que cuenta la historia de una adolescente enviada a un lugar desconocido -París, ni más ni menos- en donde termina encontrando al amor de su vida, estas historias terminan siendo totalmente repetitivas e irreales.

La verdad es que esperaba muchísimo más de lo que me otorgó Anna and the French Kiss debido a todo el hype que esta trilogía recibió y sigue recibiendo de booktubers y bloggers, pero al parecer, éste no ha sido el libro para mí. Tan sólo se lleva dos estrellas.

xo
celeste.

Nuevo año, nuevo blog.

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Primer posteo del año de este nuevo blog que me decidí a comenzar. La idea de empezar un nuevo proyecto relacionado con algo que amo, como lo es leer libros, me rondaba por la cabeza hacía ya tiempo, y por fin me decidí a crear una página destinada a reseñar todo lo que lea este año 2017. Una de las metas del año nuevo que me propuse fue de una vez por todas tener un blog en el cual pueda subir reseñas de manera constante, o por lo menos intentarlo. Es lindo poder escribir, ya sea alabando o criticando obras literarias en Internet, donde uno se siente como si estuviera hablando o gritando al vacío, aunque en realidad siempre hay alguien que de una u otra manera, ya sea por casualidad o no, termina topándose con lo que uno escribe.

xo
Celeste.